Enrique Sanz Bascuñana 2018-05-14T16:24:12+00:00

Enrique Sanz Bascuñana, maestro artesano perfumista

Conocí a Enrique en Badalona, su ciudad natal. Llevaba tiempo buscando un maestro artesano perfumista con el que poder desarrollar esta aventura y la vida me lo puso en el camino. Necesitaba un “nariz” con un conocimiento holístico del ser humano para crear algo más que fragancias con las que perfumarnos. Alguien con el que recuperar el valor de la alquimia creando perfumes para nuestro bienestar, aromas para el cuerpo y el alma. Profesionalmente se define como aromatólogo, el que estudia los aromas.

Lleva toda una vida, más de 30 años, dedicado al mundo de las plantas y sus aplicaciones terapéuticas y cosméticas. Esta pasión le llevó a convertirse en maestro artesano perfumista por vocación, de manera autodidacta en sus inicios, de eso hace ya más de 25 años. Actualmente dirige su propio instituto de aromaterapia integrada E.S.B en Barcelona como asesor y formador impartiendo cursos, conferencias, escribiendo libros…

La inspiración para esta primera colección de tres fragancias estaba clara. Le dije que quería que Inner PEACE nos ayudara a conectar con nuestra PAZ interior, que JOY of living nos condujera a activar en nosotros esa motivación, fuerza interior que nos lleva a actuar con ALEGRÍA de vivir y que Power of LOVE fuera esa fragancia con la que celebrar la vida, esa sensación de plenitud al sentirte parte de todo que te conecta con la esencia de lo que realmente somos. Bajo esas premisas se eligieron las notas olfativas y las flores de Bach para cada perfume.

De los minerales se encargaría, Pepa Adell, una íntima amiga suya. La aventura había comenzado, la primera piedra estaba colocada. Ya solo quedaba entregarse al proceso de creación con presencia, corazón y mucha humildad. Tras varios meses de trabajo de selección de infinidad de muestras, retrabajos, subidas y bajadas de concentración de las esencias, de pulir y pulir las notas para un resultado armónico, fluído el proceso había llegado a su fin. El resto ya no estaba en nuestras manos.